Mi alma se ha empleado,

Y todo mi caudal, en su SERVICIO;

Ya no guardo ganado,

Ni ya tengo otro oficio,

Que ya solo en AMAR es MI EJERCICIO.

Fray Juan de la Cruz

 

 

Hermanos consagrados al Servicio del necesitado y la Iglesia

 

 

Entregamos nuestra vida al servicio de los demás con una actitud de búsqueda y de conversión hacia la persona de Jesús.

 


Amamos a Jesús y a la Iglesia acompañando a nuestro pueblo en la realización de una nueva evangelización.

Somos hombres fe , que buscamos una actitud de vida, en un encuentro de amistad
(oración personal y comunitaria) con Dios a ejemplo de María.

 


Hermanos que trabajamos desde el carisma del Carmelo, en discernimiento comunitario

 

a la luz de la Palabra.

 


Seguimos a Jesucristo viviendo con alegría los Consejos Evangélicos de castidad, pobreza y obediencia.

 

Abrazamos la vida religiosa "en obsequio de Jesucristo", apoyándonos Santísima Virgen, cuya forma de vivir constituye para nosotros un modelo de configuración con Cristo. Su Palabra como norma suprema de vida, y profesamos la Regla de San Alberto de Jerusalén, aprobada por Inocencio IV, según nuestras actuales Estatuto